miércoles, 15 de marzo de 2017

Mirar atrás

Llorar y llorar.
Es eso lo que me apetece.
Tal vez parezca frágil.
Pero ha dejado de importarme,
lo que piensen unos y otros.
Pero esa es la cara que nunca sale.
La cara humana...
Que siente.
Más de la cuenta.
Y puede que parezca no afectarme nada.
Puede que me pase el día riendo.
Puede que sepa separar ciertas cosas.
Pero odio mostrarme vulnerable.
Es hora de mirar atrás.
Ya lo hice.
Ya se me escaparon las lágrimas.
Ya necesité abrazos.
Ya soñaba con que todo saliera bien.
Ya esperé que alguien me explicara qué pasaba.
¿Y sabes que?
Nadie lo hizo.
Me autoabracé.
Me tragué las lágrimas y las palabras.
Me dije que todo iría bien.
Pero nadie explicó nada.
Y yo...
Seguí con un teatro que a veces se me va de las manos.

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